Meneame o la casta de los marcadores sociales corporativos: analizamos un ejemplo de comunidad web 2.0 que se ha encerrado en su propia soberbia sistemas de gestion para comercio exterior, importadores, exportares, agentes de carga internacional y despachantes de aduana Datahouse Company - haga click aqui
 
 

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meneame, o la casta de los marcadores sociales corporativos
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Por Alejandro Franco: mail : (contactenos); webmaster de Datahouse Company y los portales Datacraft , SSSM y Autos de Culto
 
 
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Uno de los productos más populares de la cultura Web 2.0 son los llamados marcadores sociales. El concepto en sí es interesante: ya que la preponderancia de Google ha exterminado a los pequeños buscadores y directorios, han surgido directorios regidos por comunidades, en donde los afiliados evalúan artículos y los votan por popularidad. Y tal como si fuera una especie de diario comunitario, los artículos más votados pasan a la portada, donde usualmente los sitios referidos terminan recibiendo una enorme cantidad de visitas.

Pero hay un problema de concepción fundamental en los llamados marcadores sociales, y que tiene que ver con que las comunidades no son autogobernables. En sí, sus mecanismos pretenden generar una comunidad democrática en Internet, pero tal como en la Grecia clásica (todos votan, todos gobiernan, todos proponen). El tema pasa porque las democracias gobiernan por sus representantes y no como una turba anárquica que discute todo el tiempo. A falta de elección de representantes, los marcadores sociales (y en especial algunos de ellos) han creado procedimientos para que todos no seamos iguales y que, del mismo proceso de envío de artículos, surjan líderes comunitarios.

Por si esto no le queda claro, se lo resumo de la siguiente forma: si usted envía muchas noticias populares (y muy votadas), su valoración personal (usualmente llamada karma) resulta ser muy alta, lo cual le otorga mayor voz y voto a la hora de valorar artículos enviados por los demás. Con un karma de 6 usted puede enviar dos noticias por día, amén de un número limitado de votos valorativos a artículos remitidos por otros participantes; pero si su karma es alto (dos dígitos), la cantidad de envíos es superior amén de poder votar a más artículos.

En sí no habría demasiados problemas con esto, salvo el hecho de que empieza a desaparecer la igualdad entre pares. Pero donde las cosas se ponen ríspidas es en otros mecanismos adicionales y polémicos que sitios como Meneame han implementado: la posibilidad de generar votos negativos.

Posiblemente la posibilidad de "bochar" artículos no responda a la utilidad del mecanismo en sí, sino a la necesidad de generar polémica y mantener al sitio en el foco de atención de Internet (el escándalo siempre es noticia y genera publicidad gratuita boca a boca). Pero todas son artimañas para que la gente termine peléandose en los listados de comentarios que dispone cada artículo envíado.

El error de concepción de la mayoría de los marcadores sociales

Hay varios problemas graves inherentes a los mecanismos de calificación que Meneame (y algunos de sus clones) han establecido como políticas del sitio:

  • Es absurdo proponer y votar noticias; para leer noticias están los diarios;
  • La gente no vota o califica negativamente artículos conceptuales - historias que no caducan en una semana -, tildándolas de irrelevantes, amarillistas, spam o "cansina" (mote ridículo si los hay), aún sin llegar a leerlos. Lo lógico sería establecer un tiempo mínimo entre la propuesta del artículo y la votación, y que la gente sólo pueda votar después de leer el artículo.
  • No importa tener 30 votos positivos si una persona salta a calificar negativamente al artículo;
  • También es ridículo que los webmasters no puedan enviar artículos de sus sitios / blogs, ya que Google ha devorado y aniquilado a pequeños buscadores y directorios. Usualmente esto se le conoce como autobombo; pero remitir artículos de interés (y que exista un editor responsable del marcador social que entienda que ese material tiene valor) no debería estar prohibido, sin importar si el origen es propio.
  • Los usuarios no pagan el hosting del marcador social; debe existir un editor y responsable que impida las discriminaciones y realice una valoración justa de los artículos enviados (un juez de última instancia);
  • No debe existir voto negativo; si el artículo no vale la pena, quedará sin ser votado.
  • Existen los karmawhores (las prostitutas del karma), que son usuarios que sólo envían las noticias que usualmente gustan a la comunidad (y especialmente a los superusuarios), como ser artículos de tecnología, Google, Microsoft, etc. Con ello suman gran cantidad de puntaje y se dedican a descalificar al resto de manera arbitraria.

Pero en el caso especial de Meneame, se han erigido comunidades corporativas; grupos de individuos que, debido a poseer un karma alto, se creen elegidos como portavoces de la comunidad y cuyo voto (y comunidad de aliados) puede defenestrar a cualquiera, con una catarata de votos negativos en cuestión de segundos. Tampoco está permitida la discusión entre usuarios, los votos negativos no tienen por qué justificarse (aunque muchas de las veces, los detractores de un artículo siquiera son responsables de un mísero blog), y todo termina en una especie de sesión cerrada, donde amigos votan a amigos y expulsan (o denostan) a los extraños. Siquiera, al leer otros artículos que critican los mecanismos de Meneame (tal como éste, hay cientos en la red), son capaces de distinguir la paja del trigo. No permiten que sean publicados en su contenido, y los comentan con gran sarcasmo como signo de su patético éxito, en vez de considerar si la mecánica actual es imperfecta.

Un marcador social debe servir para que la comunidad de webmasters y bloggers pueda proponer información interesante, y que tanto ellos como los usuarios standard de internet puedan calificar material que les resulte importante. Pero mecanismos perversos como el voto negativo y la aparición de super usuarios, sólo produce enojo, polémica, y discriminación, cuando en realidad Internet es una nación de iguales: su pequeño sitio web puede competir y ganar contra el de una gran corporación en popularidad. Pero para ello precisa visitantes; y los marcadores sociales como Meneame, hoy en día, han perdido de vista su objetivo (promover temas interesantes, reemplazar a buscadores y directorios), transformándose en un pequeño grupo mesiánico que cree dictar los gustos de la mayoría.

 
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