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Uno de los productos más populares de la cultura
Web 2.0 son los llamados marcadores sociales. El
concepto en sí es interesante: ya que la preponderancia
de Google ha exterminado a los pequeños
buscadores y directorios, han surgido directorios regidos
por comunidades, en donde los afiliados evalúan
artículos y los votan por popularidad. Y tal como
si fuera una especie de diario comunitario, los artículos
más votados pasan a la portada, donde usualmente
los sitios referidos terminan recibiendo una enorme cantidad
de visitas.
Pero hay un problema de concepción fundamental
en los llamados marcadores sociales, y que tiene que
ver con que las comunidades no son autogobernables.
En sí, sus mecanismos pretenden generar una comunidad
democrática en Internet, pero tal como en la
Grecia clásica (todos votan, todos gobiernan,
todos proponen). El tema pasa porque las democracias
gobiernan por sus representantes y no como una turba
anárquica que discute todo el tiempo. A falta
de elección de representantes, los marcadores
sociales (y en especial algunos de ellos) han creado
procedimientos para que todos no seamos iguales y que,
del mismo proceso de envío de artículos,
surjan líderes comunitarios.
Por si esto no le queda claro, se lo resumo de la siguiente
forma: si usted envía muchas noticias populares
(y muy votadas), su valoración personal (usualmente
llamada karma) resulta ser muy alta, lo cual
le otorga mayor voz y voto a la hora de valorar artículos
enviados por los demás. Con un karma de 6 usted
puede enviar dos noticias por día, amén
de un número limitado de votos valorativos a
artículos remitidos por otros participantes;
pero si su karma es alto (dos dígitos), la cantidad
de envíos es superior amén de poder votar
a más artículos.
En sí no habría demasiados problemas
con esto, salvo el hecho de que empieza a desaparecer
la igualdad entre pares. Pero donde las cosas se ponen
ríspidas es en otros mecanismos adicionales y
polémicos que sitios como Meneame han
implementado: la posibilidad de generar votos negativos.
Posiblemente la posibilidad de "bochar" artículos
no responda a la utilidad del mecanismo en sí,
sino a la necesidad de generar polémica y mantener
al sitio en el foco de atención de Internet (el
escándalo siempre es noticia y genera publicidad
gratuita boca a boca). Pero todas son artimañas
para que la gente termine peléandose en los listados
de comentarios que dispone cada artículo envíado.
El error de concepción de
la mayoría de los marcadores sociales
Hay varios problemas graves inherentes a los mecanismos
de calificación que Meneame (y algunos
de sus clones) han establecido como políticas
del sitio:
- Es absurdo proponer y votar noticias;
para leer noticias están los diarios;
- La gente no vota o califica negativamente
artículos conceptuales - historias que no caducan
en una semana -, tildándolas de irrelevantes,
amarillistas, spam o "cansina" (mote
ridículo si los hay), aún sin llegar
a leerlos. Lo lógico sería establecer
un tiempo mínimo entre la propuesta del artículo
y la votación, y que la gente sólo pueda
votar después de leer el artículo.
- No importa tener 30 votos positivos
si una persona salta a calificar negativamente al
artículo;
- También es ridículo
que los webmasters no puedan enviar artículos
de sus sitios / blogs, ya que Google ha devorado
y aniquilado a pequeños buscadores y directorios.
Usualmente esto se le conoce como autobombo;
pero remitir artículos de interés (y
que exista un editor responsable del marcador social
que entienda que ese material tiene valor) no debería
estar prohibido, sin importar si el origen es propio.
- Los usuarios no pagan el hosting
del marcador social; debe existir un editor y responsable
que impida las discriminaciones y realice una valoración
justa de los artículos enviados (un juez de
última instancia);
- No debe existir voto negativo;
si el artículo no vale la pena, quedará
sin ser votado.
- Existen los karmawhores
(las prostitutas del karma), que son usuarios que
sólo envían las noticias que usualmente
gustan a la comunidad (y especialmente a los superusuarios),
como ser artículos de tecnología, Google,
Microsoft, etc. Con ello suman gran cantidad
de puntaje y se dedican a descalificar al resto de
manera arbitraria.
Pero en el caso especial de Meneame, se han
erigido comunidades corporativas; grupos de individuos
que, debido a poseer un karma alto, se creen elegidos
como portavoces de la comunidad y cuyo voto (y comunidad
de aliados) puede defenestrar a cualquiera, con una
catarata de votos negativos en cuestión de segundos.
Tampoco está permitida la discusión entre
usuarios, los votos negativos no tienen por qué
justificarse (aunque muchas de las veces, los detractores
de un artículo siquiera son responsables de un
mísero blog), y todo termina en una especie de
sesión cerrada, donde amigos votan a amigos y
expulsan (o denostan) a los extraños. Siquiera,
al leer otros artículos que critican los mecanismos
de Meneame (tal como éste, hay cientos
en la red), son capaces de distinguir la paja del trigo.
No permiten que sean publicados en su contenido, y los
comentan con gran sarcasmo como signo de su patético
éxito, en vez de considerar si la mecánica
actual es imperfecta.
Un marcador social debe servir para que la comunidad
de webmasters y bloggers pueda proponer información
interesante, y que tanto ellos como los usuarios standard
de internet puedan calificar material que les resulte
importante. Pero mecanismos perversos como el voto negativo
y la aparición de super usuarios, sólo
produce enojo, polémica, y discriminación,
cuando en realidad Internet es una nación de
iguales: su pequeño sitio web puede competir
y ganar contra el de una gran corporación en
popularidad. Pero para ello precisa visitantes; y los
marcadores sociales como Meneame, hoy en día,
han perdido de vista su objetivo (promover temas interesantes,
reemplazar a buscadores y directorios), transformándose
en un pequeño grupo mesiánico que cree
dictar los gustos de la mayoría. |