Ejemplo
clásico : en un tradicional kiosco atendido desde
hace más de treinta años por su dueño,
llega un cliente acompañado con sus hijos. Después
de cobrarle los cigarrillos que adquirió, el
kiosquero le regala unos caramelos a los niños.
Sea cual sea su negocio, y salvo que usted tenga un
producto exclusivo o un monopolio, usted siempre se
encuentra ofreciendo productos y/o servicios que otros
ya ofrecen, de forma similar, a precio más barato
o más caro. Si su kiosco vende cigarrillos de
la marca que me gustan (y que puedo comprar en cualquiera
de los millones de kioscos que existen en el país),
la pregunta es : por qué siempre voy a ESTE kiosco
en especial a comprarlos ?. Y la respuesta es: porque
en ESTE kiosco me dan algo más que el producto.
Porque en ESTE kiosco me siento mejor atendido como
cliente.
Quienes han entendido mejor el tema siempre han sido
los americanos, que han desarrollado reglas y conductas
para pulir las relaciones B2C (del comerciante al cliente).
Organizando sus estructuras empresarias (y sus politicas)
encaradas desde el punto de vista del cliente. Ofreciendole
más por el mismo precio... No importa si su empresa
o negocio es una gigantesca multinacional o un simple
kiosco: una de las principales razones por la cual su
empresa puede destacar y liderar en un mercado superpoblado
(o altamente competitivo) es... dándole valor
agregado a lo que usted vende : ofreciendo más
por el mismo precio.
Las crisis suelen actuar como catalizadores del mercado,
convirtiendo a los consumidores en mejores compradores;
ahora el cliente es más selectivo y analítico
y, en un mercado que se achica, es necesario captarlo
antes que la competencia. Usted puede atraerlo con un
envase más colorido, más grande y con
un menor precio. Pero el cliente definitivamente se
decidirá por usted, si además... le regala
algo.
Lamentablemente en Argentina, este concepto se presenta
en contados casos en las políticas comerciales
empresarias. Fundamentalmente, porque la mayoría
de las empresas argentinas son Pymes familiares con
poca o ninguna capacidad gerencial, sin capacitación
en estrategias para captar y retener clientes; por otro
lado, al tener una cadena de pagos rota o en crisis
(sus clientes pagan con alta morosidad sus cuentas,
los consumos de los mismos no varian sustancialmente
o decrementan), ofrecer más a quienes no cumplen
con sus pagos parece un contrasentido. Pero, usted se
ha puesto a pensar que quizás ese cliente en
crisis puede, en algun momento, optar por comprarle
a algún competidor suyo que ofrezca más
barato - aunque sea de peor calidad ?.
La base de la fidelización es la retención
del cliente; como efecto extra puede ser que su consumo
aumente con el tiempo. Sea buen o mal cliente, es alguien
que adquiere nuestros productos, y que puede pasar a
adquirírselos a la competencia en cualquier momento.
Y, si hablamos de productos que se consiguen en cualquier
lado, más razones hay para retenerlo.
Usted puede adquirir nafta en cualquier lado; incluso
hay estaciones de servicio que le ofrecen la nafta más
barata. Pero a la que va usted siempre es porque le
ofrece algo más: le atienden unas chicas de provocativo
uniforme, le dan tickets para algun sorteo o promoción
(aunque si gana, usted deba abonar algo además,
que prácticamente paga el premio que ganó),
tiene cafetería, le revisa el aceite gratis,
le hace algún descuento por cantidad de compra...
le da más por un precio más o menos similar.
EL PROBLEMA : LA FALTA DE EDUCACIÓN COMERCIAL
FRENTE AL CLIENTE
Ya hemos explicado algunas de las razones por las cuales
esta práctica no es generalizada. Pero la fundamental
es la falta de una educación y ética frente
al cliente, a la hora de atenderlo. Lamentablemente
en nuestro país, existe la creencia generalizada
que el cliente es una especie de vaca atada, que puede
soportar esperas, desatenciones y nuestros malos humores.
Fíjense en cambio, en las cadenas americanas de
comidas rápidas. Usted puede comer una hamburguesa
en cualquier otro lugar, inclusive bastante más
barato que en dichos locales. Pero en ellos encontramos
a gente siempre dispuesta atendernos (porque la empresa
los capacitó en cómo debían proveerle
servicio a sus clientes), aún cuando encontremos
en cierto modo, que dicha disposición suena artificial.
Es tan así, o es porque estamos desacostumbrados
a ser tratados como clientes ?. Si nuestro pedido demora,
nos regalan papas fritas; si nuestra gaseosa se cae, nos
la reponen sin cargo. Para qué ?. Para que nos
sintamos satisfechos, atendidos... y para que regresemos.
Ese costo extra de papas y gaseosa es en realidad una
inversión en publicidad; le estamos anunciando
a usted que nos preocupamos por cómo se encuentra,
y queremos que salga satisfecho de nuestro local. Y fundamentalmente,
queremos que regrese.
Por eso, replantéese su estrategia comercial,
sea un comercio de barrio o una empresa gigante. Ofrecer
su producto + algo más es darle un valor agregado
que le hace diferenciarse del resto, y eso pesa en las
opciones de decisión del cliente. Qué
puede ofrecer ?. Regalos, muestras gratis, más
servicio... siendo éstos, inversiones para que
su cliente no escape y siga consumiendo productos de
su empresa. Y para que, incluso, lo recomiende a otros
clientes (el famoso y tan ansiado boca a boca), generando
una cadena piramidal de potenciales consumidores de
sus articulos o servicios.
Considérelo y aplíquelo; evalúe
algunos costos, si desea, pero siempre terminarán
por beneficiarle. Premie al cliente por serle fiel,
y el cliente se lo agradecerá. Libere de ataduras
su imaginación, y piense en extras y promociones
que brindar. Y recuerde que lo fundamental es que el
cliente quede satisfecho. Muchas veces eso se puede
lograr con costo escaso o nulo; porque también,
una simple sonrisa a la hora de atenderlo, es ya agregarle
algo más al producto que el cliente adquiere
con usted. |