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INTRODUCCIÓN
En el Japón empresa es sinónimo de gerontocracia,
paternalismo y fidelidad, tres conceptos que en Occidente
son distintos, por eso el presente artículo pretende
poner de manifiesto el modelo de gestión de RRHH
de las empresas Japonesas. No debemos olvidar que siempre
que se pretende hablar de la cultura y idiosincrasia
de los trabajadores y de las empresas de un país,
es necesario tener en cuenta que su comportamiento está
influido por las características particulares
que han marcado su historia, como la geografía,
los recursos, la religión, la política,
etc.
El rápido crecimiento y expansión de
la industria japonesa en las últimas décadas
ha sido un fenómeno de gran interés para
empresarios y investigadores. Todo ello me ha llevado
a analizar la gestión de los recursos humanos,
que es un factor clave en la competitividad empresarial
de nuestros tiempos.
Dentro del ranking de países europeos dónde
las filiales japonesas prefieren instalarse, España
ocupa el cuarto lugar con 66 empresas después
del Reino Unido con 247, Francia con 123 y Alemania
con 120
Según manifestaciones del Sr. Takahashi buscan
instalarse en Cataluña por la similitud existente
entre las características de los trabajadores
catalanes con los japoneses y por su situación
geográfica que ofrece unas buenas comunicaciones
tanto marítimas, como aéreas y terrestres
Este estudio pretende servir como base para el desarrollo
de un estudio empírico, con el objeto de analizar
si las formas de gestión de los RRHH de las empresas
japonesas, las encontramos reproducidas en sus filiales
en España.
UBICACIÓN DE LA FUNCIÓN
DE RRHH.
Según Inohara (1990) las empresas japonesas
tienen dos departamentos que funcionan y se estructuran
de manera diferente que las empresas occidentales. Uno
de ellos es el departamento de asuntos generales (s
mu-bu), que tiene adjudicadas las funciones de administrar
los aspectos legales, las relaciones con los accionistas,
y todo lo que se refiera a documentación empresarial,
regulaciones internas y mantenimiento. En éste
departamento, algunas veces también se gestionan
las compras, así como las relaciones externas
con agencias gubernamentales, asociaciones mercantiles
y empresas filiales. También en algunos casos
tienen adjudicada la función de personal, o de
RRHH.
El otro departamento es el de personal (jinji-bu).
Éste es fruto del departamento de asuntos generales,
una vez que la empresa ha adquirido un tamaño
importante. El departamento de personal se basa en los
principios japoneses de dirección y gestión
de personal, y según Inohara (1990) funciona
como el núcleo central de todos los asuntos relacionados
con la plantilla de la empresa. La dirección
de personal en el Japón va más lejos de
la producción, el marketing y las finanzas. Aparte
de otras funciones se habla del “familiarismo
industrial”, que significa que una empresa industrial
o comercial no es considerada sólo en términos
económicos sino que también se tiene en
cuenta su personal. Para la mayoría de la gente,
cualquier organización transmite la imagen de
familia, esto tiene 2 implicaciones. Por lo que se refiere
a los trabajadores, la empresa espera de ellos un determinado
status social y un estilo de vida presente y futuro,
así como su desarrollo físico y mental.
Por lo que respeta a la empresa, esta tiene la responsabilidad
de tener cuidado de sus trabajadores en cualquier circunstancia,
no solamente laboral.
La filosofía de la empresa tiene como norma
la ocupación a largo plazo y los méritos
alcanzados por los años de servicio. En épocas
difíciles en las empresas japonesas ninguna persona
puede ser despedida de manera improcedente. También
se respeta mucho más a las personas de mayor
edad en la empresa que a los jóvenes debido a
que son los primeros que han acumulado méritos,
lo cual
simboliza su lealtad hacia la compañía
y su experiencia tanto dentro como fuera del trabajo.
En cualquier empresa japonesa se hace una distinción
entre 2 niveles de gestión de personal, uno a
nivel de empresa y otro a nivel individual. En el nivel
de empresa, el departamento de personal es el núcleo
central que administra aspectos formales y institucionales
de la gestión de personal y además ayuda
a que se de una fácil implantación a nivel
individual. En el nivel individual todos y cada uno
de los superiores, subordinados o trabajadores tienen
que gestionar los aspectos personales y informales de
la dirección de personal, es decir, las relaciones
humanas. El departamento de personal participa de todas
las funciones standards de la estructura de la empresa.
Suele ser un departamento que consta de varias secciones.
No se espera que ninguno de sus miembros o directivos
sean profesionales en la dirección de personal.
Según el diccionario oficial de ocupaciones no
reconoce el Personal como especialización. La
plantilla de personal se puede clasificar con el nombre
de oficinistas (jimu-shoku) o bien por trabajo administrativo
(kanri-shoku)
Según Williamson (1991), en la empresa japonesa
el departamento de personal es un elemento importante,
puesto que actúa como coordinador de los rangos
jerárquicos de la empresa, siendo también
el encargado de diseñar la carrera profesional
de los empleados. Este departamento tiene a su cargo
la selección de los nuevos empleados y la movilidad
de los mismos dentro de la empresa. En general, y para
evitar la concentración de un poder excesivo
en manos de los responsables del departamento, estos
puestos están sujetos a rotación. También
hay que señalar que dentro del propio departamento
hay menos capacidad de decisión de los superiores
inmediatos sobre sus subordinados, para evitar así
la endogamia.
Cuando se trata de la movilidad interna de los operarios,
la decisión de rotación puede ser delegada
en la sección correspondiente del taller donde
trabajan. La evolución de la función del
personal, según la estructura y el tamaño
de la empresa se pueden distinguir diferentes niveles:
1er Nivel: En empresas pequeñas con menos de
100 trabajadores, es la sección de Asuntos Generales
(somu-ka) quien controla la función de personal
2º Nivel: En empresas entre 100 y 200 trabajadores
hay un departamento de Asuntos Generales (s mu-bu) y
una de sus secciones controla los asuntos del personal
(jinji-ka).
3er Nivel: En grandes compañías, la dirección
de personal se incluye dentro del departamento de Personal
(jinji-bu), el cual comprende varias secciones, como
Bienestar y Educación. La nómina es responsabilidad
de la sección de Finanzas (Keiri-ka) que puede
estar en el departamento de Asuntos Generales o en el
departamento Financiero.
4º Nivel: Cuando una empresa tiene varias plantas
repartidas en varias localidades, el jinji-bu, el departamento
de personal que esta en la oficina central, administra
las cuestiones del personal que hay en los distintos
lugares a través de la sección local de
asuntos generales (somu-ka)
5º Nivel: En las compañías más
grandes las responsabilidades de la oficina central
del departamento de personal se reparten, y por lo tanto
surgen nuevos departamentos centrales, como por ejemplo
el de Bienestar (Kosi-bu) y el de Educación (Kyoiku-bu).
Muchas empresas someten a los nuevos trabajadores bajo
la supervisión general del Departamento de Personal
durante un período de 3 a 12 meses, hasta que
se decide la primera asignación formal.
LA JERARQUIA
La preocupación por la jerarquía en Japón
está profundamente enraizada en su historia y
profundizada en cada aspecto de la vida en el país.
Si bien el “Shogunato Tokugawa” no fue el
creador del concepto jerárquico, sí lo
hizo cumplir enérgicamente durante doscientos
cincuenta años arraigando profundamente en la
psique nacional. (Landeras, 2000)
Aunque Japón dejó de ser hace tiempo
una sociedad feudal, la estructura de las empresas japonesas
se basa en el sistema de “Buchô “(jefe
de división), “Kachô” (jefe
de sección) y “Shain” (empleado),
que en realidad corresponde a las clasificaciones de
los antiguos ejércitos de clanes, donde el reconocimiento
de la autoridad del superior, así como la dedicación
total, es lo que se espera del subordinado.
Es normal en las empresas que el subordinado se dirija
a un superior como ” Buchô san” (literalmente,
honorable jefe de división) “Kachô
San”, etc, y no por su nombre. (Landeras, 2000)
Generalmente en las grandes compañías
japonesas, el ingreso de los empleados suele producirse
a los 23 años de edad, inmediatamente después
de terminar sus estudios universitarios. Durante los
primeros 8 a 10 años por lo general no obtienen
ningún título. El primero será
el “Kakarichô”, o jefe auxiliar de
una sección. La siguiente promoción, más
o menos 10 años después, es a “Kachô”
o jefe de sección. En algunos casos, a un empleado
pueden asignarle el título de “Kachô
dairi”, o jefe interino de una sección,
en espera de que quede vacante un puesto de “Kachô”.
El “Kachô” es la figura clave en la
estructura puesto que está al mando de un grupo
de trabajadores, y debe procurar la armonía en
el grupo y solucionar los problemas laborales o particulares
que en él surjan. Esta
categoría podría tener su correspondencia
a los mandos intermedios occidentales.
El siguiente rango en las compañías japonesas
es el de” Buchô Dairi” (gerente general
asistente de un departamento o de una oficina), o el
de “Buchô” (gerente general o jefe
de un departamento o de una oficina). En general, la
promoción al rango de “Buchô”
puede tener lugar cuando el empleado está cerca
de los 50 años de edad; dependiendo del tipo
y del tamaño de la compañía.
El siguiente paso para los “Buchô”
más dotados es el rango de “Torishimariyaku”,
que por lo común se traduce como “director”.
A continuación vienen los rangos de “jomu
torishimariyaku” (director administrativo ejecutivo),
“Senmu Torishimariyaku” (director administrativo
senior) “Fuku Shachô” (vicepresidente),
“Shachô” (presidente) y ” Kaichô”
(presidente del consejo).( de Mente, 1992)
Según Aoki (1990) los rangos jerárquicos
actúan como principal instrumento motivador para
los empleados. Los rangos son diferentes para trabajadores
titulados y trabajadores no titulados, aunque siempre
es cada rango y no cada trabajo específico el
que lleva asignado un nivel salarial, pudiendo ejercer
funciones diferentes dos personas con el mismo rango.
Los empleados compiten por la promoción al siguiente
rango, principalmente en función de sus años
de antigüedad y de los méritos propios,
no sólo específicos de su actual labor,
sino también teniendo en cuenta sus habilidades
para la resolución de problemas, capacidad comunicativa,
etc.
El ascenso en la jerarquía de las empresas japonesas
sucede muy lentamente.(de 5 y 10 años para cambiar
de rango)
EL RECLUTAMIENTO Y SELECCIÓN
Desde los años 1950, las características
principales del reclutamiento de la fuerza laboral que
emprenden las compañías japonesas de mayor
envergadura, ha sido la práctica de contratar
a sus empleados sólo una vez al año haciendo
la selección directamente en las escuelas o universidades.
Reclutan a los trabajadores entre los estudiantes que,
están a punto de finalizar sus estudios, o bien
acaban de finalizarlos, en las escuelas secundarias
y preparatorias; y a los candidatos a puestos administrativos
los reclutan en las universidades.
La selección se basa en la valoración
de los resultados académicos, y en un examen
de aptitud. Una vez superadas las fases anteriores,
se realizan una o dos entrevistas. La entrevista es
la fase más importante de la selección.
Algunas empresas llevan a cabo las entrevistas en grupo,
donde el solicitante habla sobre un tema determinado
con solicitantes de otras escuelas. Después de
haber
examinado los informes académicos los seleccionados
pueden realizar el examen y luego la primera entrevista.
Si el resultado es satisfactorio el candidato realiza
la segunda entrevista, con un posible test de aptitud.
Muchas empresas también realizan una tercera
entrevista. Para poder evitar el riesgo de contratar
a un graduado sin el potencial necesario, las entrevistas
se llevan de forma
diferente dónde intervienen diferentes directivos.
Normalmente los entrevistadores preguntan como mínimo
las siguientes preguntas: “¿Porque le gustaría
trabajar en nuestra empresa? ¿Cuáles son
las contribuciones que crees que puedes llevar en nuestra
empresa, como lo realizarías? ¿A quién
respetas más? de todas formas, los directivos
de personal, no observan tan detenidamente lo que
dice el solicitante sino como este reacciona y se comporta.
Normalmente, los tests incluyen un examen de cultura
general sobre temas de actualidad y una breve redacción.
En algunas empresas grandes, solo aceptan los candidatos
universitarios que han obtenido una calificación
de “A” como mínimo en 20 asignaturas
de su carrera; y muchas empresas dan importancia que
los candidatos hayan formada parte del club de deportes
ya que requiere un trabajo en equipo y indica una buena
salud física y mental; considerando que el trabajador
disponga de una elevada moral y disciplina.
Aún cuando la mayoría de empresas siguen
la norma de contratar una vez al año en primavera,
actualmente y en función de las necesidades,
se pueden incorporar en el transcurso del año
algunos profesionales altamente cualificados. Al constituir
un grupo especial, estos trabajadores (chuto saiyo)
se consideran incorporaciones irregulares. Se les suele
contratar en el mercado laboral abierto o en empresas
en proceso de restricción.
El contrato de empleados altamente cualificados que
procedan de empresas de la competencia, en Japón
es considerado un “pirateo” procurando evitar
estas situaciones.
Los empleados que tienen títulos universitarios,
se considera que han superado una serie de obstáculos,
y que pueden dar un buen resultado como trabajadores.
Es por ello que la empresa prefiere la contratación
de gente muy joven con la licenciatura recién
finalizada. Las empresas más importantes se dirigen
a las universidades más prestigiosas para el
reclutamiento de sus ejecutivos. En cuanto a la selección
de los directivos, ésta normalmente se hace en
el seno de la empresa. Solamente si no hay un candidato
cualificado, se procede a la selección exterior.
Esta práctica de reclutamiento está relacionada
con el empleo vitalicio y el sistema de antigüedad;
ahora bien en la actualidad, el ascenso viene determinado
básicamente por la capacidad del candidato, no
por la antigüedad. Dentro del proceso de selección,
Whitehill (1994) distingue entre los empleados regulares
y especiales siendo: Los empleados regulares aquellos
a quienes se contrata directamente en las escuelas de
enseñanza superior y en las universidades, que
pretenden hacer carrera profesional dentro de la misma
empresa, y señala que hasta hace poco tiempo
este tipo de contratación solamente se daba en
hombres.
En los empleados especiales se incluye a personas de
ambos sexos, especialmente mujeres, estudiantes de escuelas
primarias y secundarias y extranjeros, todos ellos suelen
tener contratos temporales, o a media jornada.
Con la ley de igualdad de oportunidades del año
1986 algunas empresas han cambiado su estilo de reclutamiento,
sobretodo en lo que se refiere a las mujeres con titulación
universitaria. Antes de esta ley, implícitamente
se sabía que la mayoría de mujeres eran
contratadas para realizar tareas administrativas. Tenían
que hacer trabajos de bajo nivel y no existía
la promoción para ellas. Después de la
ley las grandes empresas admiten que las ofertas de
trabajo deben ser abiertas ha ambos sexos.
LA PROMOCIÓN Y ROTACION
En Japón, se tiene la convicción de que
cuanto más tiempo participe una persona en una
empresa, mayor será su identificación con
ella. Por ello, las empresas japonesas garantizan los
puestos de sus empleados utilizando un sistema de remuneración
basado en la antigüedad para evitar abandonos.
Cuanto más tiempo permanezca un trabajador en
una empresa, más altos serán su categoría
y sueldo, y por tanto, el cambio a otra empresa significa
renunciar a la antigüedad y empezar de nuevo.
La promoción también depende principalmente
de los años de servicio (a veces también
de la edad). Antes de la Segunda Guerra Mundial, los
funcionarios del gobierno o de las grandes empresas,
que eran titulados universitarios, a ciertas edades,
ascendían automáticamente. La pauta normal
era ascender a directivo de nivel medio, y después
a directivo superior y posteriormente a la dirección
general, a pesar de que el rendimiento no fuera óptimo.
Pero la situación ha cambiado, ahora la promoción
no depende sólo de la antigüedad, sino también
de la capacidad y del rendimiento. Aunque el sueldo
del empleado sube anualmente, las promociones ya no
son automáticas. Para llegar a un alto nivel
directivo, deben demostrar capacidad y buen rendimiento,
aunque también la antigüedad puede influir
todavía en algunos casos en el ascenso.
Un joven con gran capacidad ejecutiva no puede ascender
a la alta gestión antes de llegar a cierta edad.
Muchas grandes empresas limitan la edad de ascenso;
por ejemplo, 30 años es edad normal para los
más jóvenes directores junior, 35 para
los directores senior, etc.
La rotación y promoción se basan en elementos
que tengan la máxima objetividad posible, teniendo
en cuenta observaciones durante un largo período
de tiempo, que en general concuerdan con la opinión
generalizada de los compañeros. Cuando surge
un conflicto interviene el sindicato de empresa.
La rotación de puestos es normal en Japón.
Excepto el personal sin calificar, todos los empleados
están sujetos a rotación de puestos en
ciclos de 5 años. A veces esta rotación
tiene lugar dentro del mismo grupo de trabajo.
También es típica la rotación
especialmente para los candidatos a puestos ejecutivos.
Un candidato típico para la alta dirección
pasa por distintos departamentos como por ejemplo: de
finanzas a contabilidad, a personal, a estudio de mercados,
planificación, etc. La rotación y el ascenso
se producen a menudo, simultáneamente.
Hay que poner de relieve que los sistemas de empleo
vitalicio y de antigüedad se implantaron, no por
los peculiares hábitos sociales del Japón,
sino por la estrategia de dirección de personal
de las empresas.
Al principio de la era Meiji, había muy pocos
obreros especializados disponibles para trabajos mecánicos.
Aquellos que poseían la preparación necesaria
se trasladaban de una empresa a otra para ganar salarios
más altos. Enfrentadas a esta escasez de mano
de obra, algunas grandes empresas fabricantes de maquinaria
– Mitsubishi Shipbuilding Co., por ejemplo- establecieron
escuelas de
formación para enseñar oficios a los jóvenes.
La empresa pagaba todos los gastos escolares para poder
incorporarlos a los talleres, pero debido a la escasez
de operarios especializados, muchos de los trabajadores,
una vez que habían recibido la formación
necesaria, decidían cambiar de empresa en busca
de un sueldo mayor. Para conservar a los trabajadores
que habían formado, las empresas
adoptaron los sistemas de empleo permanente y premios
a la antigüedad, así el cambio de empresa
significaba renunciar a beneficios ya consolidados y,
evidentemente a los beneficios futuros.
En la sociedad japonesa se opina que el sistema actual
de ascenso, basado en una mezcla de antigüedad
y rendimiento, es el mejor medio para conseguir los
objetivos corporativos en el clima social japonés.
LOS CIRCULOS DE CALIDAD (CC)
Se puede afirmar que, el Control Total de Calidad (CTC)
es una filosofía, incluso una forma de vida,
que impregna cada fase del proceso de gestión
empresarial en Japón, donde se considera que
calidad y productividad son la misma cosa. Es preciso
señalar que, en las empresas japonesas, el control
de calidad dejó de ser una estricta función
de ingeniería que realizaban especialistas con
poca experiencia real en las líneas de producción,
y se ha convertido en responsabilidad de todos y cada
uno de los empleados.
Un aspecto central del concepto de CTC es el uso de
Círculos de Calidad (CC). Según Robert
E. Cole director del centro de Estudios Japoneses de
la Universidad de Michigan, “los círculos
de calidad son pequeños grupos de personas que
desempeñan un trabajo similar o relacionado,
y que se reúnen con regularidad para identificar,
analizar y resolver problemas de calidad del producto
y
de la producción y para perfeccionar las operaciones
generales” (Cole, 1979). Los objetivos de la actividad
de los círculos no son solamente mejorar la calidad
y la productividad, sino que también mejoran
la capacitación personal, la moral, el desarrollo
del liderazgo y el enriquecimiento del trabajo.
El profesor Ishikawa (1976) iniciador de los programas
masivos de círculos de calidad en el Japón,
dice también que su objetivo es "hacer crecer
a la gente" más que controlar la calidad
o reducir los costos, siendo parte de las prácticas
de gestión empresarial de los japoneses, centradas
en el desarrollo a largo plazo de los recursos humanos.
Algunas de las características de los círculos
de calidad son:
- Se aplican especialmente a nivel de operarios.
Ellos comentan las cuestiones que les preocupan y
proponen las soluciones y la implantación de
ellas.
- Implican una capacitación en instrumentos
para resolver un problema.
- Son totalmente voluntarios.
- Se reúnen normalmente durante una hora a
la semana (dentro del horario de la jornada laboral
o en tiempo extra remunerado.)
La aplicación de los círculos de calidad
no se han limitado a la producción industrial
sino también han tenido éxito en una variedad
de entidades, como Hospitales (Singleton, 1982) y Bancos
(Zweig, 981).
Los círculos se basan en motivaciones humanas
que los estudiosos del comportamiento organizacional
han observado, desde hace bastante tiempo, que es parte
del éxito empresarial japonés. Los CC
pueden explicarse con las teorías de Maslow,
Mc Gregor, Likert, Drucker, Herzberg, Argyris…
En un estudio sobre los CC en diversas partes del mundo
Amsden y Amsden (1980) concluyen que tienen características
universales, e incluso llegan a afirmar que no es necesario
adaptarlas a una cultura en particular.
EL LIDERAZGO
El estilo de liderazgo está en función
del marco de referencia cultural, sociopolítico
y económico del gerente y sus subordinados. En
el año 1968 parecía totalmente correcto
señalar que una modalidad comúnmente aceptada
en Japón consistía en asignar al liderazgo
“un papel más bien pasivo”, concibiéndose
fundamentalmente al líder como un “facilitador”
para que se alcanzara el éxito del grupo a su
cargo (Yoshino,1968: y Okumura,1982). Pero en la actualidad
la situación y las necesidades son muy diferentes,
y en consecuencia, los patrones de liderazgo de la postguerra
han experimentado en el país una modificación
sustancial, aunque actualmente prevalecen muchos patrones
idiosincrásicos de liderazgo, como el orden.
En los líderes japoneses se destaca la alta
prioridad por los recursos humanos en su gestión
empresarial (estilo paternalista).
Otra prioridad de los líderes japoneses actuales
es la orientación al futuro, a largo plazo. Los
líderes que tienen la habilidad de prever y evaluar
fuerzas tales como el creciente proteccionismo y la
poderosa competencia de los países recientemente
industrializados, han resultado cruciales para la supervivencia
de la economía japonesa.
Una característica de la gestión empresarial
ha sido su paciencia, que se traduce en la disponibilidad
para aceptar la ambigüedad, la incertidumbre y
la imperfección en el corto plazo con el fin
de lograr el éxito a largo plazo, según
las teorías de organización situacionales
y de contingencia.
Otra prioridad es la identidad de grupo: la inmersión
en el grupo y la satisfacción de ser un colaborador
anónimo en el logro de las metas comunes, son
rasgos relevantes de la gestión empresarial japonesa.
A los japoneses les gusta decir que “la uña
que se levanta será derribada a martillazos”;
en cambio en Occidente se considera que “la uña
que se levanta”, obtendrá probablemente
un aumento de salario y una promoción (Whitehill,
1994). Mientras que los empresarios occidentales tienden
a desplegar un áspero individualismo, los empresarios
de Japón se caracterizan por el trabajo en comunidad.
El antropólogo social Chie Nakane destaca la
dependencia mutua entre superior y subordinados en las
empresas de Japón: “Para equilibrar la
dependencia de los subordinados del líder, siempre
se espera que éste, a su vez, dependa de sus
hombres. El líder debe tener siempre alguna debilidad
que sus hombres puedan compensar, o debido a la cual
puedan prestarle apoyo.” (Nakane, 1973). Esta
fuerte interdependencia entre el directivo y los integrantes
de su grupo de trabajo constituye otro ejemplo del más
amplio fenómeno del “grupismo” en
la sociedad japonesa.
El éxito del liderazgo en las empresas japonesas
es su impresionante disposición a integrar su
vida personal y laboral. En esto se diferencian del
ejecutivo occidental que insiste en una separación
entre vida personal y vida laboral.
Una característica básica y simple de
los ejecutivos japoneses es la importancia de la cortesía,
que demuestran en todas sus negociaciones. Está
cuestión debe tenerse en cuenta por las personas
extranjeras que, muchas veces por ignorancia, acostumbran
a querer hacer negociaciones rápidas dejando
los prolegómenos, no teniendo en cuenta la importancia
dada por los japoneses a la cortesía y formalidades,
estropeando así buenas posibilidades de negociación.
Y el último aspecto del estilo de liderazgo
japonés seria la toma de decisiones. Bajo el
principio de la búsqueda del “wa “(Anillo
de paz y armonía), la colaboración de
todos los miembros del grupo sin que nadie pueda sentirse
discriminado. Las decisiones transcendentes se realizan,
al menos formalmente, a través del consenso (sistema
ringi), es decir, cualquier decisión que deba
tomarse, se somete a consulta de todos los interesados,
que pueden llegar a introducir, mediante buenas dosis
de “mano izquierda”, modificaciones a la
propuesta original. De esta forma, aunque al final la
decisión sea tomada realmente en la cúspide
del organigrama, existe un sentimiento de participación
que ayuda a la ejecución más rápida
y sin obstáculos por parte de los destinados
a llevarla a cabo, los cuales ya han manifestado su
compromiso individual de apoyo al ser consultados y
por tanto no será necesario explicarles ni convencerles,
no teniendo opción a la queja. El problema del
sistema “ringi” es la lentitud en la toma
de decisiones, lo cual desespera en ocasiones a los
directivos occidentales.
Sobre la centralización o dispersión
en la toma de decisiones de la industria japonesa, se
han realizado diversos estudios que concluyen que este
factor es muy dependiente de las características
de la compañía (Marsh, 1992): a mayor
dispersión geográfica y tecnología
productiva, más concentrada está la toma
de decisiones en una persona, mientras la concentración
disminuye al tratarse de grandes firmas con muchos empleados
y con especificidades que hacen frecuente el “trabajo
por excepción”.
LA MOTIVACIÓN Y EVALUACIÓN
DEL RENDIMIENTO
Un importante elemento que puede explicar el elevado
grado de motivación de algunos japoneses es el
principio de igualdad entre los empleados. Cada empleado
es un miembro más de la familia corporativa;
entre sí difieren sólo por edad y antigüedad;
los jefes pueden aceptar sin dificultades el potencial
creativo de subordinados que contribuyen con sus ideas
al mejoramiento de todas las fases
operativas de la empresa.
Haciendo referencia a las fuentes de motivación,
debemos tener presentes el reconocimiento, la responsabilidad,
el desafío, el interés por el trabajo,
que son conceptos ampliamente conocidos tanto en empresas
de los países occidentales, como en empresas
de Japón.
Aunque debemos reconocer que, según Whitehill
(1994), hay numerosos factores que los japoneses estiman
importantes y que resultan insólitos para los
ejecutivos occidentales. Un ejemplo, es que la fuente
de motivación mencionada con más frecuencia
fue el sistema de remuneraciones y promoción
basado en la antigüedad (nenkô joretsu).
Si queremos tener en cuenta los índices de absentismo
como factor ligado a la motivación, debemos señalar
que, en las empresas japonesas es prácticamente
inexistente, debido a que la mentalidad del trabajador
japonés es tal, que incluso cuando se pone enfermo,
en condiciones que le impiden realmente ir a trabajar,
es normal que esos días le sean computables de
vacaciones. (Vilaró, 1989)
En las empresas japonesas como en cualquier otra empresa
la evaluación y comparación del desempeño
individual es una tarea difícil. Se pueden utilizar
diferentes métodos de evaluación que van
desde los procedimientos más subjetivos a los
más objetivos. El extremo subjetivo seria la
revisión anual que el supervisor realiza en breves
términos descriptivos, este procedimiento puede
llevar problemas: dudosa validez de los factores que
se considera predice el desempeño futuro, falta
de datos fiables, apreciaciones personales y
favoritismos, entre otros.
En el extremo objetivo se aplican instrumentos como
la simple calificación, el listado de comportamientos,
la referencia a incidentes críticos, y por último
una variedad de gráficos de escalas de evaluación.
Es importante hacer una buena selección de los
criterios que se utilizarán para evaluar a los
trabajadores. En las empresas japonesas esta lista suele
ser más amplia que en las de las empresas occidentales.
Para la elección de los factores del sistema
de evaluación, existen tres pautas generales
a seguir: en primer lugar, estar de acuerdo con el tipo
de trabajo y con el nivel que se desempeña; en
segundo lugar, el significado debe ser muy claro, y
por último, deben ser un reflejo claro del buen
desempeño laboral.
Whitehill, señala como ejemplo de evaluación
en las empresas japonesas, el caso de una empresa de
alta tecnología con más de mil empleados,
con once estratos, a efectos de evaluación se
establecen tres categorías de empleados: gerentes,
empleados antiguos y empleados nuevos. En el caso de
los gerentes los criterios básicos son la capacidad
de decisión, la habilidad para la identificación
y
resolución de problemas, y el talento de visión
de futuro. En el caso de los empleados antiguos, se
tienen en cuenta la capacidad para el logro de los objetivos,
además de la creatividad y la motivación,
además de la capacidad de influencia sobre los
subordinados. En el caso de los empleados nuevos, los
factores prioritarios son la calidad y volumen de producción,
confianza y habilidad para seguir las normas.
La periodicidad de la evaluación, en la mayoría
de empresas japonesas se realiza entre 2 o 3 veces al
año. (Whitehill,1994)
LA FORMACIÓN
Con la estrecha relación trabajador y empresa,
o sea el compromiso mutuo a largo plazo, se posibilitan
sin riesgo las grandes inversiones que las empresas
japonesas realizan en la formación continuada
a sus empleados.
Para la formación del personal, es necesaria
una labor constante del jefe. El jefe tiene que estar
atento a cada uno de sus subordinados en los aspectos
tanto profesionales como humanos. Por ejemplo, si se
observa que dos de sus subordinados no se llevan bien,
la estrategia que se pone en marcha en Japón,
es precisamente la opuesta de lo habitual en Occidente;
se incorpora a los dos
trabajadores citados en un mismo proyecto, con el fin
de que se conozcan mejor y que trabajen juntos. Lo curioso
es que normalmente se consigue el objetivo después
de las largas horas compartidas en que se necesitan
y por lo tanto se produce un natural reconocimiento
mutuo. El resultado es positivo para cada uno de los
dos trabajadores y aún más para la empresa.
Por esto, es
fácil comprender que para los ascensos, uno de
los valores que se exigen con mayor énfasis es
la capacidad humana para atender a las personas.
La formación del personal depende del jefe,
que es quién debe saber la formación que
necesita cada empleado. En general se sigue la filosofía
confucianista de “aprender haciendo”: Cuando
un nuevo empleado se incorpora, comienza realizando
trabajos sencillos siempre bajo la supervisión
de un veterano.
La formación para los trabajadores de alto nivel
la reciben por personas expertas que son de fuera de
la empresa, mientras que para los niveles inferiores,
la mayoría de formadores son de la misma empresa.
El hecho que se hagan cursos al exterior de la empresa,
se crean oportunidades de asociarse con personas de
otras compañías y se pueda conseguir un
intercambio muy valioso de información personal
y técnica.
LA COMUNICACIÓN
La comunicación interna en la empresa puede
ser: escrita, oral y no verbal. Según Whitehill
(1994), la comunicación escrita es la última
forma que utilizan los directivos japoneses. Los altos
ejecutivos en las reuniones deben ser buenos oyentes
y no usar lápiz ni papel, ni llevar una grabadora
ni una secretaria que tome notas. El rechazo general
a la comunicación escrita se agrega a la complejidad
inherente de la escritura japonesa. En las empresas
japonesas se dedica mucho tiempo y atención a
la comunicación oral interpersonal o en grupos.
Muchas empresas japonesas mantienen reuniones regulares:
reuniones matutinas, de taller, y reuniones de pequeños
grupos de
actividad (círculos calidad). Normalmente se
realiza una reunión cada mañana (en algunas
empresas una vez por semana), antes
del trabajo. Un alto directivo suele hablar a los empleados
sobre política de la compañía o
ética empresarial.
Tras la reunión de la mañana, los trabajadores
pueden asistir a una reunión de taller. A cada
trabajador se le dice lo que hay que hacer ese día
y se le da toda la información necesaria para
realizar su trabajo. Después de las preguntas
y respuestas, hay una discusión sobre cómo
realizar algunos trabajos. El fin principal de la reunión
de taller es, transmitir las órdenes del jefe
de taller a los trabajadores. Los japoneses tienen otros
sistemas para aumentar la comunicación entre
los empleados; todos los miembros de un departamento,
incluyendo directivos, ocupan la misma gran sala. En
una oficina normal, los empleados se sientan unos frente
a otros; si uno se pone de pié puede ver, de
una simple ojeada, a todos los miembros de su departamento.
De este modo, los componentes del departamento se pueden
comunicar mutuamente con facilidad, en cualquier momento,
y los subordinados están accesibles para sus
jefes en toda ocasión.
En Estados Unidos, las empresas practican la política
de puertas abiertas para asegurar la buena comunicación
entre el director y los subordinados. Los japoneses
han quitado hasta las puertas. La comunicación
informal entre los empleados es también frecuente
y vital para llegar a un consenso.
En la comunicación no verbal los japoneses tienen
una historia, una lengua y una cultura comunes, que
han desarrollado una forma de comunicar sus deseos y
sentimientos sin palabras, convirtiéndola en
un arte. El proceso de comunicarse con sentimientos
se conoce como “baragei”, que significa
“lenguaje del estómago”. Una sonrisa,
un gesto con las cejas, o una señal son parte
de este lenguaje. El tipo “baragei” más
familiar entre los ejecutivos japoneses es el silencio,
siendo el tiempo más productivo en las reuniones,
en cambio para los occidentales el silencio en una reunión
provoca momentos tensos y difíciles.
En relación con la comunicación no verbal,
parece oportuno explicar la distinción existente
entre ”bonne ” y “ tatemae”,
que en Japón influye en muchas negociaciones.
En el trato con los demás, ”bonne ”
es lo que realmente se pretende decir o hacer; mientras
que ”tatemae ” es lo que uno debería
hacer o decir conforme a la posición que tiene
o a la situación en que está (Whitehill,
1994) La comunicación ayuda a intensificar la
identificación del trabajador con la empresa.
CONCLUSIONES
Como conclusión se puede señalar que
las características del modelo de gestión
de los RRHH en las empresas japonesas, históricamente
han sido muy distintas a las del modelo de gestión
de los RRHH de las empresas occidentales, pero debo
manifestar que en un futuro, las características
más básicas y tópicas del modelo
japonés, seguramente sufrirán una variación
importante, fruto de las modificaciones que se empiezan
a producir y se irán produciendo en la sociedad
japonesa en general.
Japón ha sido un país de tradiciones
milenarias, con unas convicciones muy profundas en cuanto
al respeto y reconocimiento de sus tradiciones, de sus
personas mayores, con una aceptación y obediencia
ciega a la jerarquía, no cuestionando jamás
la integración total entre trabajador y empresa,
hasta el punto de que en las escalas de valores de los
japoneses, la empresa está por encima de todos
los demás valores. Es una sociedad en la que
la cortesía y los modales tienen una importancia
vital, y para ellos es imprescindible que se respeten.
No obstante, hay que reconocer que los llamados “tesoros
sagrados”, empleo vitalicio, toma de decisiones
por consenso, identidad grupal, concepto de empresa
igual a familia, orgullo de pertenencia a la empresa,
cambiará con las nuevas generaciones. En la actualidad,
se habla de que Japón está cambiando,
Japón quiere cambiar, Japón debe cambiar
( Ramos y Cobos 2000)
A modo de resumen señalaría unos cuantos
puntos:
El concepto de jerarquía está muy arraigado,
con un reconocimiento casi absoluto de la autoridad
del superior, que, en principio, es fruto de una estructura
de organización rígida, que se hace más
flexible con la introducción y adopción
de los Círculos de Calidad, en los que la participación
de la totalidad del grupo es evidente.
Característica a tener en cuenta es la ubicación
de la función de los RRHH en distintos departamentos,
y los sistemas de rotación y participación
para evitar arbitrariedades. (Inohara,1994: y Takayanagi,
1989)
Para incorporar nuevos trabajadores en las empresas
utilizan un sistema de reclutamiento en escuelas y universidades,
mediante la valoración del currículum
de estudios, pruebas de aptitud, y entrevistas. El incorporar
a trabajadores que no han tenido experiencia laboral,
facilita la adaptación a la cultura empresarial
propia, y la formación de los trabajadores en
aspectos fundamentales y
específicos según las necesidades de la
empresa. Las empresas japonesas dan mucha importancia
a la formación de sus trabajadores, hasta el
punto de que algunas tienen como lema “aprendizaje
de por vida".
Hasta hace poco tiempo, 1986, no se había promulgado
una ley para garantizar la igualdad de oportunidades,
impidiendo así la discriminación por sexo,
sobre todo en puestos de gestión y dirección,
y que estaba totalmente institucionalizada. De todas
maneras cabe añadir que en la mentalidad japonesa
tradicional, hay una cierta incomodidad al tener que
estar a las órdenes de una
mujer, y las pocas gerentes que en Japón ocupan
puestos directivos, no suelen tener personal a su cargo.
(Díaz y Kawamura,1994)
La identificación del trabajador con la empresa
es una de las premisas básicas que se tienen
en cuenta al planificar la carrera profesional dentro
de la empresa. El trabajo vitalicio, fruto de épocas
anteriores, ha sido la base para desarrollar la importancia
de los conceptos antigüedad y edad. Ello conlleva
la aceptación del sistema de remuneración
basado en la antigüedad, y de que para la
promoción y los ascensos, unos de los factores
importantes sean la edad, y la antigüedad en la
empresa En la actualidad también se tiene en
cuenta las capacidades personales. La idea del trabajo
en equipo, grupo o comunidad, está profundamente
asumida por los japoneses, y ello es motivo de satisfacción,
integración, orgullo de pertenecer a la empresa
y de buen ambiente laboral.
En cuanto a la motivación, siguen las teorías
de satisfacción de necesidades de Maslow y las
de los factores higiénicos y motivadores de Herzberg
(Whitehill, 1994). He comentado ya el grado importante
de integración con la empresa, y que en la escala
de valores ocupa un puesto importante, por ello deduzco
que se sienten motivados, y si tenemos en cuenta los
prácticamente nulos, índices de absentismo,
ello nos confirma la existencia de una elevada motivación.
Y termino diciendo que los directivos de la empresa
japonesa deben aprender a “pensar globalmente
y actuar localmente” (Think global, act local)
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